14/3/07

Fazer chichi

Yo soy portugués, aunque nací en Pontevedra, que no acaba de ser Portugal. Soy portugués, aunque nadie de mi familia es portugués, pero eso es lo de menos, no nos fijemos en estas nimiedades, no seamos aguafiestas (¡suspensión de la incredulidad, cojones!); soy portugués y basta. Lo sé.

La bandera de Portugal es una auténtica caca, una caca enmohecida retratada por Tapiés. Horrorosa como la de España. Juntas hacen algo más horrible aún, un Camerún o así. Pero no hablo de banderas ni de patrias; hablo de algo tan abstracto como eso pero menos idiota y por supuesto menos aburrido. Me refiero al alma, esa entelequia, que como tal, como entelequia onanística, es lo que a mi, un servidor, le salga de los cojones. Por lo tanto, soy portugués porque me sale del alma, es decir, de los testículos, que son los testigos del culo, es decir (una vez más), los ojos, no, el ojo de la oscuridad, de la parte oscura de la luna.

Portugal es el lado oscuro de la luna; Portugal es el culo. El culo del mundo.

Cuando pierda por fin del todo, cuando el fracaso ya sea irremediable y no haya forma de seguir engañándose, me escaparé a Porto, o a Lisboa, depende, a vivir en un cuartucho inmundo como en un culo gordo de vieja prostituta, y sacaré la cabeza por la ventana (de ese culo) para oler la sal del escupidero inmenso que es el mar. Mis babas de residuo humano perplejo saltarán por la ventana también si me da la gana, aunque solo porque rima con ventana, y escribiré un poema, uno solo, para qué más, que corregiré cada día con barba de una semana.

Esta será mi ventana,
y las bragas tendidas,
las de mi lusa amada.

Entonces seré feliz. Sólo, feliz, nadie me conocerá ni yo conoceré a nadie, ni a mi mismo, por supuesto, que es lo importante. Uno se marcha para marcharse de uno mismo, aunque suene a tópico barato. Eso es lo que hace todo el mundo, sino no habría ninguna necesidad de marcharse. ¿Para qué? ¿Para gastar gasolina?

Caminaré por las calles con cautela de anciano, una rama seca que se va a romper, y antes de dejar que me atropelle un tranvía me enamoraré (de mentiras, claro, pero yo me lo creeré) de una portuguesa que me dirá:

-Vou fazer chichi...

Y en ese momento de espera mientras va al baño a fazer chichi la esperaré con una sonrisa pensando; la vida valía la pena.

Todo esto viene a cuento porque estaba pensando en Lobo Antunes, al que le acaban de dar el Premio Camoens de Literatura. Pensar es soñar.

Pues sí, Antunes, también una buena razón para ser portugués. Felicidades, jefe.

15 comentarios:

Portorosa dijo...

I love Portugal.
Y qué cabreo ver al españolito de a pie, normalmente temeroso y acomplejado en el extranjero, donde hace lo que sea por chapuerrear lo que se hable, hablar en Portugal en español a gritos, a camareros y tenderos, a la gente de la calle, de repente dominante, de repente el rico de la relación, sin esforzarse en absoluto por que lo entiendan, sin esforzarse con el portugués la décima parte de lo que lo hace con el inglés. Qué incultos maleducados, cuando por fin se pueden vengar de lo que se han humillado ante otros.

Digo yo.

Y, por cierto, y sin ánimo de menospreciar a Risco, ¿por qué has quitado lo de Stevenson? A mí me gustaba mucho, y además explicaba el título...

Un abrazo.

Portorosa dijo...

(Chapurrear, chapurrear)

M. dijo...

Ser español, y lo digo con amargura, es una solemne desgracia, Portorosa. No una tragedia oscura, como dice Pérez Reverte, sino una desgracia. Nos salva un poco ser también gallegos. Aunque tela.

Mabalot dijo...

Buenas.

Vaya debates que nos montamos; ser español. Y dice M que nos salva ser gallegos; pués no sé qué salva. Estoy razonablemente orgulloso (un orgullo indiferente) de haber nacido aquí, quiero al lugar en qué nací porque es el lugar en qué nací, no porque crea que es jauja etc... Ni los gallegos, como raza, si la hubiera, que no la hay, claro, son superiores al resto de la humanidad.

La misma porquería o la misma maravilla que otros humanoides.

Pero, sí, hay cosas de este país nuestro (Galicia, España, todo ello) que me repatean la conciencia. Algunas las resume muy bien el Dragó en su famosa entrevista con el Quintero.
http://www.youtube.com/watch?v=HJ1Wo_fpaSE&mode=related&search=

En lo de los horarios, cosa más seria de lo que parece, no me parece nada mal su crítica...
Un saludo

Mabalot dijo...

Ah, Porto, en lo de Stevenson quizá tenga razón. Lo cambié como quién cambia un sofá de sitio, y porque alguien me comentó que mi blog al buscarlo en google aparece con ese subtítulo en inglés y puede confundir en qué idioma está escrito etc... esas cosas un tanto rollo de buscadores...

Pero explicaba el lugar del que sale el título y además parte de ahí, el blog, de ese poema...

Lo cambiaré. Un saludo.

Alfonso dijo...

No entro en nacionalidades (soy aragonés, que parece que hoy en día es ser nada), palabra que no me gusta mucho, pero, si hubiera una patria del espíritu, ésa sería el Portugal de la literatura, del fado, la Lisboa de la Baixa y la Rúa Garret y... Yo estudié portugués por eso, y cuando leo en la lengua de Pessoa me siento próximo a un lugar llamado felicidad.
Un Saludo

conde-duque dijo...

Genial este post, Mabalot. No sé, Portugal, más que un país, es un estado del alma (esos cojones etéreos, como dices). No la puedes tener a todas horas (porque morirías de saudade, pero de vez en cuando, los domingos por la tarde, todos somos Pessoa).
PD: Sólo quitaría la mención a Lobo Antunes, del que únicamente he leído lo que escribe en un suplemento cultural (no estoy seguro cuál) y que es tan aburrido que me acartona el espíritu. Cada vez que veo un libro suyo en las librerías me entra el aburrimiento, en serio. ¿Debería abrir alguno y leerlo?
Pon a Pessoa, anda.

Mabalot dijo...

Te entiendo, Conde, tu y yo estamos cortados por el mismo patrón literario, y no me sorprende lo que dices (Lobo-Antunes y esas novelas muy a lo Benet, rollo de papel higiénico desenrrollado en un pasillo larguísimo...), y aunque no soy un devoto de esa novela, en cambio, sus crónicas, EN PORTUGUÉS, son buenas, son muy buenas, aunque hay que pillarle el punto.

A mi tampoco me entusiasma demasiado últimamente, y menos, ya digo, en castellano. Mario Merlino será buen traductor, pero es que en portugués es menos zumbón, menos ñoño, y sí mucho más irónico y desenfadado. Yo tengo sus "Livros de cronicas", en la ed. Dom Quixote y me gustan.

Las novelas, vale, déjalas. Yo me acerqué a varias de las primeras hace tiempo y alguna la acabé y otras no. Pero es buen escritor de artículos/relatos. Los títulos de sus novelas son cojonudos, eso sí.
García martín también decía que prefería sus crónicas.

Pensaba contar algo de Lobo Antunes con la excusa del Premio. Quizá lo haga en el próximo post. Es un personaje interesante.

Alfonso, muy bienvenido. Me pasa lo mismo que a ti, cuando leo en portugués.

Un saludo.

M. dijo...

El Babelia, Conde.

Yo estoy con Pessoa, desde luego. Mi "momento Pessoa" es uno de los momentos de los que mejor recuerdo guardo.

Oigan, sensibiidades patrióticas: ¡que estaba de coña, carallo! Me estaba poniendo solemne, afectado. Yo no sé si adoro España, pero su cultura (de bares, de horarios) me viene al pelo. Y de Galicia, ni te cuento.

Saludos, amigos.

(Me gusta eso de que Portugal es un estado del alma. ¿Cesaria Évora y Daniela Mercury son portuguesas o brasileñas? Lo miraré en la wiki, pero las adoro a las dos. Las follo, imaginariamente, en cada canción)

M. dijo...

Mabalot (y amantes de la literatura): esto seguro que te interesa: http://elgusanillo.blogspot.com/2007/03/entrevista-ignacio-echevarra-crtico.html

saludos

Mabalot dijo...

Anda...

"hay que evitar leer a Juan Benet, a no ser que seas católico y te tengas que mortificar (es un tostón). También le parece un tormento intentar leer a Javier Marías y Sergio Pitol, que junto con Benet son de un aburrimiento extremo".

Mabalot dijo...

Pessoa; claro.

Lo malo de Pessoa es que lo entiendo demasiado, el tío me hablaba al oído cuando lo leía y después me costaba ser normal.

Creo que no me recuperé.

Amén.

Anónimo dijo...

Gracias por el enlace, Manuel.

Juan Domingo dijo...

Esta entrada es toda una declaración de amor a Portugal. (Por cierto, a mí me gusta el Lobo Antunes que no se aleja de la infancia, que utiliza esa carta para navegar por la ficción). Y lo que no me gusta (creo que es algo artificial) son sus normas particulares de ortografía, que más que servirme como elementos gráficos me distraen y me despistan.
Un abrazo.

Miguel Sanfeliu dijo...

Uno puede tener añoranza de lugares que ha visitado o de lugares en los que nunca ha estado. Ahora bien, su concepto de la felicidad en un "cuartucho inmundo como en un culo gordo de vieja prostituta", pues... bueno... allá cada cual.
Por otra parte, Portugal es un lugar entrañable.
Un saludo.