22/6/12

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Sí hay una relación directa entre lo que escribe y su forma de comportarse socialmente como escritor. Sigo con Kafka; el hombre apartado. En fin, ya sabemos, esa obra como metáfora o alegoría de una intimidad profunda. Se entiende lo ridículo que sería un Kafka firmando en una librería ejemplares de La metamorfosis.

Tiene interés en ver cómo se reciben sus escritos, una vez pasada la mayor resistencia a desprenderse de ellos de los primeros años, pero al mismo tiempo pretende desaparecer como escritor. Kafka prefigura a los ocultos, Pynchon, el hombre de la bolsa de papel en la cabeza, a  Salinger, el viejo ogro de la cabaña en el bosque, etc...

Kafka, efectivamente, no es un escritor invisible (y en Praga menos), pero evita en lo posible aparecer. Vale, paso de interpretaciones, o las dejo para otro momento. Lo que sí vemos es que a Kafka le faltaba la Red. Incluso su relación con Felice Bauer, con la que está a punto de casarse, no es más que una relación epistolar que alcanza una intimidad amorosa, o lo que ellos creen amor.  La conexión Praga-Berlín. Pero después Kafka evita en lo posible verla. Parece que lo único que necesita Kafka es alguien ahí, al otro lado, al que escribirle sus padecimientos. Su relación ideal tendría a Internet como aliado. Kafka chateando, Kafka por email. Tendría un blog, sin duda.

La pobre Felice, un poco torturada por las complicaciones de este tipo, se "golpea la frente contra la mesa de la cocina.  ¿Qué voy a hacer con Franz?".

Kafka como graffiti en una calle de París.

4 comentarios:

Portorosa dijo...

En todo caso, sería un blog donde no se admitirían comentarios.

M. dijo...

Que blog y que entrada tan más encantadors. Ya te sigo. Un saludo, o dos.

M. dijo...

Tan más encantadores, quise decir. (:

Mabalot dijo...

Pue ser, sin comentarios. O al menos sin los comentarios tan encantadores, o tan más encantadores, de M.

Seguro que a Kafka también le gustarían los halagos de desconocidas/os.