19/4/09

Lo que dicen los nicks


Nick y Sheila. Unos que no sé quienes son. 

Se habla a veces con desprecio del anonimato de los autores de blogs y demás inventos en la Red. Desprecio a los despreciadores, incluyéndome a mí, por supuesto, soy incorruptible. Creen que se usa el anonimato como arma para insultar sin ser identificado. Veo poco insulto la verdad, al menos en esto de los blogs. Todo son cortesías, gracias, gracias, no, tú primero, no, tú más. Eso indica que a la mayoría más que insultar lo que les va es hacer amigos invisibles, pero sobre todo, poder decir lo que piensa y que alguien se lo lea. No se pide más, o sí, dinero, pero se hace gratis esto de rellenar blogs y ya está. Insultar se deja para la vida diaria, si se da el caso. Y es precisamente porque el insulto anónimo no tiene sentido, se neutraliza a sí mismo. Está huérfano. Para insultar hay que enseñar el carnet de identidad, y la declaración de la renta en algunos casos. Para leer o ver insultos de verdad ofensivos uno tiene que irse a los periódicos o radios, donde los nombres y apellidos se ponen a parir unos a otros, para contento y escándalo de todos. Los nicks son una forma de ser más uno mismo, sin ese disfraz que nos ponemos ante los demás. O al contrario, de ser ese otro que nunca fuimos, y que en realidad somos. O no somos, ya no sé. Un rollo, pero un rollo en el que lo importante no es el quién (encantado de conocerle, encantado de conocerme), sino el qué.

Lo que suele no gustar de este anonimato es precisamente esto; opinar, hablar, sin las ataduras que imponen los nombres. Esa libertad, creen, es faltar a las leyes tácitas del mínimo de hipocresía necesaria para vivir en sociedad. Es la libertad del niño, que conoce su nombre pero ignora lo que representa.

También todo es cosa de acostumbrarse; con el tiempo el nombre de uno se hace un poco nick, y quizá el nick un poco nombre. 

El sermón de este domingo venía a cuento por este apunte de Canetti que leía antes.

"Libertad es cada nuevo rostro, mientras no le esté permitido hablarte. Libertad es todo el que está ante ti y no te conozca. Libertad es el marco poblado que aún no se reduce y en el que no te asfixias. Serás libre mientras no entres en la cuenta de los demás. Eres libre allí donde no te aman. El vehículo principal de la no libertad es tu nombre. Quien no lo conoce, no tiene poder sobre ti. Pero muchos lo conocerán, cada vez más numerosos. Mantenerte libre contra su poder conjunto es el objetivo apenas alcanzable de tu vida."

Elias Canetti, Apuntes I (Año 1947), Obra completa VIII.