19/2/08

El feo, el malo y unos que pasaban por allí

Más bonito era el Che, con ese aire distraído y tan fotogénico de iluminado. Raúl Castro no quedará tan bien en estatua.

Decía hoy la viuda de Cabrera Infante que Raúl Castro será el dictador más feo de toda la historia, y lo decía sin metáforas. Ese es feo, feo, ese no vale para un póster. Ahora que el viejo león de la selva le da el relevo, presumiblemente, a su hermano, todos los analistas, como resguardados tras unos matorrales, observan el movimiento con los prismáticos y se rascan las perillas dudando si eso será el fin de la revolución.

Habrá cambios, dicen, pero poco a poco, mejor hacer las cosas despacio pero bien hechas. El jabón puede esperar, la coca-cola puede esperar, el jarabe para la tos puede esperar, todo puede esperar, pues si se ha aguantado tanto tiempo sin jabón ni coca-cola ni jarabe para la tos, es que no hacen tanta falta como algunos suponen. Pero la revolución (la santa Revolución), si Raúl Castro, el feo, es elegido presidente del guirigay, está acabada. La revolución fueron las fotos del Che, tan mono él, y los discursos adormidera de Fidel, que causaban, según un amigo cubano, un efecto parecido a una resaca de ponche. En realidad toda Cuba es una resaca de ponche; ahora que Fidel está de baja los cubanos tienen a Suso de Toro, una de las estrellas del cartel de la Consellería de Cultura en la expedición a la isla. No saben lo que les espera.

Entre las vacas sagradas de la cultura gallega fueron algunos currantes que amenizaron los oídos del pueblo cubano, entre otras cosas, con el himno gallego, como se sabe, tan valorado allí. Son algunos de estos los que me cuentan:

— Y bien... ¿Cómo está Cuba?

— Desconchado, como suponíamos, pero alegre en apariencia. Ese optimismo casi biológico que les hace ver la botella medio llena aunque esté vacía.

Al parecer la miseria cubana es de otra naturaleza que la miseria de los países del este, los viejos satélites comunistas; en estos, además de caérseles el mundo encima tenían (tienen) el cielo nublado, y pocas cosas más deprimentes debe haber como esperar cuatro horas una cola para un par de huevos y pan, no poder cagarse en la madre del que le de a uno la gana y aún por encima que siempre esté el cielo nublado. En Cuba el cielo es azulísimo, el sol se cuela entre las ruinas que sean, mantiene a raya a las ratas, y así el cuerpo le pide a uno más encogerse de hombros que avinagrarse con el compañero Fidel.

Pero Raúl es más parco de palabras que su hermano y mucho más feo que el Che (como dijo Miriam, la viuda de Cabrera Infante). En realidad mucho más feo que cualquier otra persona. Incierto futuro para los cubanos, aunque peor de lo que están no se imagina uno cómo puede ser. Bueno, sí, podría llover.

3 comentarios:

conde-duque dijo...

Pues la conselleira tampoco parece una belleza... Entre feos anda el juego.
El Ché era el revolucionario más fotogénico. Sin discusión. Yo creo que su efigie la inventó Walt Disney, o alguien así. Al menos en el merchandising de camisetas ha debido batir todos los records.

M. dijo...

No, no: la conselleira tiene un muy buen "aquel", ¿eh? Y sobre Raúl Castro, es curioso lo que el tiempo hizo con él. Creo que pagó en su rostro los estragos de la Revolución: nació bella y joven y acabó así, dibujada en su propio rostro. Aquí lo tenéis:

http://www.wehaitians.com/who_is_raul_castro.gif

(Me hace muchísima gracia lo de De Toro: llevó pensando en hacer algún chiste desde ayer, pero nada. Lo único que se me ocurría era que bajase del avión en chándal, a modo de homenaje).

Mabalot dijo...

La conselleira da noxo, con perdón. Ella también es una buena metáfora de la política cultural, y no la creo mucho más espabilada en sus cosas que el de antes, el señor ese tan melodramático y simpático.

Simpático como Chiquito de la Calzada.