20/12/06

Una pintada y sesión infantil de Teta

Hoy me encuentro con esta frase:"Culona; tu culo es crueldad." Al lado, entre paréntesis, en la libreta en la que está anotada pone; una pintada. Hará ocho o nueve años que un día vi esa pintada por la calle, me imagino, y la anoté en una de las libretas en las que apuntaba cosas que leía y chorradas que consideraba interesantes, como en este caso; la crueldad de un culo.
Como la mente es un aparato fantástico, según el de rizos de la 2 del domingo por la noche (Redes), el más increíble y poderoso de todo el universo, y desconocidísima, además, la chaveta, un misterio, pues tiene cosas extrañas, funciona como le da la gana, a veces, nos sorprende hasta a nosotros mismos, que en teoría somos sus dueños. Digo esto porque de repente, como una aparición de un mago entre humos, vi claramente a una tetona, la más tetona del orbe, una que se llamaba Maria Antonietta Beluzzi (1930-1997), y es la famosa tabacalera de Amarcord, la película de Fellini.
Andábamos sobre los diez u once años, cuatro enanos; mi hermano, Toñito, Rubén, y yo; esa noche echaban una película (ni flores de Fellini nosotros, creo) en la que salía unos momentos una tetona impresionante; las tenía así de grandes:
Esa era la Teta, una de ellas, que aquí, vaya la verdad por delante, no aparece del todo favorecida, incluso parece disminuida, es un efecto perverso. No es una foto buena. Éramos un grupito de inocentes; pero ¿cómo llegamos a percatarnos de tal monumental aparición? No se sabe; es posible que entre los anuncios de Barrio Sésamo colasen el tetumen anunciando la película. ¿O Espinete ya estaba jubilado? Me sigue impresionando esa Teta; mi infancia, ahora lo comprendo, es esa Teta; una Teta Reina, una Teta que ahoga, también, inabarcable, omnipresente, seguro, en el cuarto oscuro del subconsciente, o lo equivalente.
La sigo viendo mientras escribo, ahí arriba, sin la cara, la Teta sola; parece un arma que me mira. Una pistola de leche. Mi conciencia.
Quedamos en ver la película en mi casa. Hablé con mi madre, era un día especial; no subían a mi casa a ver pelis todos los días, creo hasta que era la primera vez. La tele era la única luz; con una manta aguantábamos el fresco nocturno (era un salón grande sin calefacción) y el resto de la película, que no entiendo cómo no nos parecía un pelmazo con esa edad. O sí nos lo parecía, pero esperábamos pacientes e ilusionados la escena de la Teta. Con diez años no sé qué pensaríamos.
Cuando llegó la escena Rubén, el más pequeño, estaba muerto, es decir, sopa. Su hermano intentó despertarlo a codazos sin quitar ojo a la pantalla, me parece, y todos los vivos doblamos las espaldas para acercar los ojos cansados a aquel drama de Teta contra joven. La escena pasó sin que nos diera tiempo a pellizcarnos; el protagonista se ahogó rápido entre aquellas dos catedrales y adiós muy buenas.
Era una impresión claramente decepcionante; esperábamos más. Esto último me lo estoy inventando; no me acuerdo de qué esperábamos, ni si estábamos decepcionados. Lo más seguro es que estuviésemos deslumbrados por lo obvio, y entumecidos por la larga tensión de espera y la impresión del momento. Pongo otra foto.
Nunca ha podido uno mantener una conversación digna, sin echar un ojo a la piscina, ante una mujer de mucho pecho o con el escote perdiéndose por desfiladeros intrigantes... Por supuesto, involuntariamente, bochornosamente. Cosa que, claro, nada tiene que ver con esta película.

7 comentarios:

conde-duque dijo...

Como decía ayer El Escritor Fácil, "no se entiende la sexualidad de una generación sin el escote desbordado de Sabrina en la gloriosa Nochevieja del 88". Pues Fellini ha abarcado más generaciones...

Alexandrós dijo...

Creo qu coincidimos en los gustos literarios
Saludos

M dijo...

Joder, qué pedazo teta. Ayer te hablaba de Allen y su película Todo lo que necesitas saber... Pues recordarás, si la viste, la historia de la persecución de una super teta, una teta tamaño meteorito, persiguiendo a nuestro pobre geniecillo (el -illo por su físico, no por su privilegiado cerebro). ¿Sabes como le atacaba la teta? Lanzándole chorrillos de leche.
La teta merece un tratado filosófico: yo creo que los hombres vemos en la teta a la Madre. Y si bien, según Freud, queremos matar al Padre, lo que nos sucede es que a nuestra Madre queremos volver a mamarla (la teta, o sea, y volviendo a ser niños, claro: sin asomo de obscenidad). Por eso, y para olvidar a la Madre, yo ahora me fijo en cuanto veo a una mujer en su coño. Lleve vaqueros o falda o biquini (o no lleve nada). Y le hablo mirándole a los ojos al coño, muy despacio, para que me entienda. Por el coño salimos muy rápido, y apenas hay recuerdo: no nos quedamos un año chupándolo, como a la teta. Por eso inspira más, y le tenemos más ganas, y no hay conflicto filosófico en nuestras inmensas ganas de atacarlo.

Mabalot dijo...

Conde-Duque; pues yo seré más de la generación de Sabrina, que el estreno de Amarcord me pilló sin hacer; y aquí, con la gallega, chupamos mucha casi-teta de Sabrina... boys, boys, boys... , aunque el impacto fue con la teta diosa de la tabacalera felliniana.
Quieeeero una mujer!!!, subido al árbol.
Alexandrós; bienvenido, ya es usted un conocido porque le sigo en su blog y por eso me alegra doblemente que entre a saludar. De gustos literarios; me alegro que coincida; tiene buen gusto, entonces. Un saludo.
Y Manuel; coño!, ni Freud lo hubiese explicado mejor. Resumes al profeta del psicoanálisis en dos párrafos (él le echo más carrete) No me acordaba de la teta perseguidora en la peli de Allen, aunque la vi y me gusto mucho. Las primeras de W.Allen son las que más me gustan. Un saludo.

Juan Domingo dijo...

Tiene razón Conde-Duque, esa teta descomunal (y los vilanos anunciando la primavera durante la boda en el campo, y la monjita haciendo bajar del árbol al loco que gritaba ¡¡¡¡quiero una donna!!!, y el motorista misterioso recorriendo la pantalla como una mala sombra) todo eso forma parte de la educación sentimental de una generación. A partir de esa película tuve claro que Fellini era un poeta además de un director de cine.
P.D. He llegado 'tarde' a tu post acerca de Celine. Su 'Viaje al fin de la noche', que leí hace un par de veranos, me parece intenso y desgarrador. Una mirada hacia dentro poco complaciente y en absoluto tranquilizadora. Literatura de la que crea escuela.
Un abrazo.

Mabalot dijo...

Sí, Juan Domingo, un fiera este Céline.Y Fellini... es Fellini, aunque se hace un poco demasiado... felliniano, cargado como un árbol de navidad en casa de ricos, y cansa.
Un abrazo y gracias por el comentario. Es un placer.

Anónimo dijo...

la primera tia esta que quema!!!!!
esta de lujo encima con la tetasa que tiene.....deberian poner mas fotos de esas!!!!!!okis!!!!
bye