28/10/06

Pateo por la Alcarria


Que esta web me tiene más pinta de poder ser algo de libros más que de autores viene al caso ahora. Cela escritor; psschhh... Poca cosa, según mi modesta vara de medir. Pero esa poca cosa, cuando no se pone terrible y empirofollado como un pavo real, a veces está bien. Yo me quedo con este libro. Ni pasculillos ni ostias, lo demás papel para reciclar.

El viajero está echado, boca arriba, sobre una chaise-longue forrada de cretona. Mira, distraídamente, para el techo y deja volar la imaginación, que salta, como una torpe mariposa moribunda, rozando, en leves golpes, las paredes, los muebles, la lámpara encendida. Está cansado y nota un alivio grande dejando caer las piernas, como marionetas, en la primer postura que quieran encontrar.

El viajero es un hombre joven, alto, delgado. Está en mangas de camisa fumando un cigarrillo. Lleva varias horas sin hablar, varias horas que no tiene con quién hablar. De cuando en cuando bebe un sorbo -ni pequeño ni grande- de whisky o silba, por lo bajo, alguna cancioncilla.

V
iaje a la Alcarria (1948).
Por cierto; ¿quién no se acuerda de aquella chófer negra que se echó en el anuncio de la guía campsa, si mal no recuerdo? Así le entran ganas a cualquiera de Alcarria y de lo que sea.

1 comentario:

Bernardinas dijo...

No me extraña que te guste. Es su mejor libro, aunque te recomiendo que degustes su 'Primer viaje andaluz'. La choferesa, por cierto, se llamaba Oteliña, pero ese 'Nuevo viaje a la Alcarria' ya no tiene nada que ver con este. En el otro, en el viejo, en el bueno, el capítulo de Casasana o el relato del tren o el niño de los hectómetros se han grabado a fuego en mi memoria. Y cada vez que emprendo una caminata por el campo intento describirme las cosas más o menos así. ¿Por qué este hombre no siguió por ese camino? No sé si sabes que el Viaje a la Alcarria fue el libro que menos tiempo le costó escribir, seis días. Él, para fardar, decía que junto al escritorio puso una palangana de agua con vinagre porque se le hinchaba la mano de tanto escribir. Si hubiera seguido esa norma, igual ahora lo estábamos celebrando.
Creo que su discurso de ingreso en la Academia, dedicado a Solana, te gustaría.