26/4/10

El mismo blanco y negro de hoy


Esta foto en color ya no sería lo mismo. Un color Almodóvar le quitaría todo el olor a muerte. El blanco y negro siempre impone más. El blanco y negro le pone el traje de muerto a todo el mundo. Hay un blanco y negro que tiene ínfulas artísticas y hay un blanco y negro descriptivo, casi moral. En este caso es un blanco y negro fiel, digamos, a los hechos, a los fotografiados.

Me fijo en ellos. Podrían ser una pareja de humoristas. Podría ser incluso, la foto, del banquillo de humoristas del programa de Gayoso, en la gallega, esperando turno. Me los imagino contando chistes y la gente descojonándose. Cuando acaba el chiste siempre enfocan a una señora como sufriendo un ataque epiléptico, hinchada, con mucho estampado rodeándole el tronco, la madre de todas las empanadas. Me los imagino, a estos dos, jugando al futbolín. En realidad no los veo jugando al futbolín. Querría verlos jugando al futbolín, para humanizarlos, para sacarlos de casa un poco, pero me los imagino antes comiendo una tortilla francesa en una cocina siniestra. La tortilla francesa es la toma de la Bastilla, y estos la mastican con apetito, la pulverizan con las muelas del juicio. Un vaso pequeño de vino negro al lado. Un vino que mezclan con lo masticado. Después se pasan el revés de la mano. Son como niños, mastican con la boca abierta. Me los imagino ligando con Greta Garbo. De aquí al Fary tampoco hay tanto. Sería fácil ver la maldad, la locura, la conversación de besugo, el palillo en la boca. Eso no quiero verlo, o no sólo eso. Eso es lo que aparece antes de echarle un vistazo. Estos tipos han dejado atrás a los griegos, a Montaigne, a Cervantes, a la tortilla francesa. El presente (año 1990) era Puerto Hurraco, balazo a todo lo que se movía; no mucho antes, en Chantada (Lugo), Paulino Álvarez, inquieto por unas lindes, había salido de casa con el cuchillo de matar al cerdo pinchando a todo el que se encontraba. En la foto de arriba están los hermanos Izquierdo, en el banquillo de los acusados, pacientes, con el cuello de la camisa abotonado, como cuando iban al médico o al notario. Uno parece más descompuesto que el otro. En la crónica del momento (año 1990) Maruja Torres señala los trajes pasados de moda. A Maruja no se le escapaba nada. Señala también calcetines blancos y zapatos negros. Como el mismísimo Michael Jackson. Puede que Maruja Torres sea la mujer que sale de fondo, con el carnet de prensa en la solapa, y cara de susto. Le brilla la cara, por el flash y por el maquillaje. En los ochenta el maquillaje femenino era todo brillo.

En la cara de Maruja, por tanto, tenemos la fecha, la mirada estupefacta de la feminista ante la ceja descomunal del macho, pero en las caras de estos dos hermanos tenemos una España que es la misma España cerril y burra que nunca ha querido salir del blanco y negro. Porque siempre hay una España en blanco y negro, por la que no pasa el tiempo y a la que nunca alcanzan las farolas, e incluso es esta España la que le pasa por encima al tiempo. Lo tritura, lo mastica, lo pisotea, le da la comunión. Vuelvo a mirar a estos dos y parecen de otro mundo, viajeros del tiempo que vienen de una época remota. Pero es la misma época remota que sale cada día en los periódicos, la misma España en blanco y negro para la cual la Guerra Civil es cosa de ayer mismo a esta hora, de hoy, el pan nuestro de cada día, y sus razones, sus motivaciones, las razones de hoy en día, como si no hubieran pasado setenta años, como si nada hubiera pasado. Porque no se entiende que no se puedan abrir las fosas y llevarse a casa cada uno sus muertos.

Vuelvo a la foto. Son tan feos que parecen de mentira.

10 comentarios:

conde-duque dijo...

Sí, dos humoristas de La España Negra. Imagínate a Solana narrando la matanza de Puerto Urraco, describiendo a las familias, a los chuchos... Me imagino muchos chuchos palleiros por allí. Claro que con ese nombre en el pueblo tenía que pasar algo así de tremebundo.
El de la izquierda tiene un algo de crítico taurino o literario. El otro es carne de loquero directamente.
Se me quedó grabado un pasaje del Salón de Pasos Perdidos en el que contaba A.T. que antes de empezar la matanza estos dos estuvieron bebiendo vino calentorro con fanta de limón debajo de un chopero... Y la matanza era consecuencia natural, claro.
Muy buena esta crónica.
Anda, no te hagas tanto de rogar (aunque no soy quién para decirlo)...

Portorosa dijo...

Qué bien escribes. Siempre lo pienso, siempre te lo digo pero siempre tardo en volver.
Hoy me he puesto al día.

Un abrazo.

Miguel Baquero dijo...

¿Cómo es eso que no se pueden abrir las fosas? Que yo sepa, se llevan abriendo fosas desde hace treinta años, y hasta el mes pasado, como aquel que dice. A veces para chasco: recuerda lo del barranco de Viznar.

Que yo sepa también, a nadie se le ha negado abrir una fosa, donde estaba documentado que la había y alguien lo reclamó como pariente. Imagino que llevará su papeleo, bastante papeleo, pero a nadie se le ha hurtado realmente este derecho, si era de ley. Otra cosa es excavar media provincia de Granada, en busca de no se sabe qué ni dónde. Eso es otra cosa.

Estoy un poco indignado por la forma en que se tergiversan los hechos y se enciende a la gente con el recuso sentimental de "las fosas" y "los muertos". No sé por qué se hace, en realidad, o no lo quiero saber, pero pensemos un poco con sensatez: ¿Por qué razón se iba a querer negar sistemáticamente, cuatro generaciones después, que la gente se lleve a sus muertos a casa? ¿Por maldad?, ¿por ganas de fastidiar? No tiene sentido.

Y sinceramente pienso también que estos dos no representaban a ninguna España articulada en la cerrilidad y la burricie, como lo quieres pintar. Eran simplemente unos descerebrados, como los puede haber en Noruega, Ohio o Alemania.

Te supongo enterado de por qué estos tipos escaparon a Madrid justo después de la matanza y qué documentos querían hacer valer para librarse de la cárcel. En su momento nadie hizo sangre de esto -y hubiera sido muy fácil- pero todo el mundo entendió que aquello no había sido más que una chaladura y se mantuvieron las formas. Había entonces otro espíritu y un afán de sensatez. Hoy correr ese tupido velo resultaría imposible. De verdad que me causa mucha pena ver cómo se dinamita la convivencia, no sé muy bien por qué, de manera irresponsable y suicida, y como se sigue el juego sin reflexionar. Me parece muy triste.

Siento estar hoy tan en desacuerdo contigo.

Miguel Baquero dijo...

No escaparon ellos, me equivoqué. Quienes fueron a Madrid fueron sus hermanas, pero lo de los documentos fue así.

Mabalot dijo...

No, hombre, Miguel, tampoco exageres. Cuando empecé a escribir arriba no sabía por dónde me iba a llevar el asunto; lo que no quiere decir que me disculpe por llevar a estos dos por esos cerros. Creo que es pertinente. Podría ser un poco maniqueo meter al juez Varela en el mismo artículo que estos dos, y cuando digo Varela digo Uñas Limpias o lo que sea. Uno lee los periódicos y estas cosas salen a flote, porque están en el ambiente; la muerte de uno de los hermanos, el recuerdo de la España de los Izquierdo, y la España de hoy, dónde es imposible no sorprenderse al ver todo ese jaleo de Garzón y las fosas etc...

En realidad, y siento decirlo, creo que todavía existe esa España en la que no parece haber calado mucho la Revolución Francesa, una especie de Edad Media Alta que funciona a gasolina. Otra cosa es que estos dos fueran unos chalados que tuvieron la mala suerte de beber vino calentorro y fanta limón mientras les daba el sol en la cabeza. Unos chalados que llevaban treinta años planeando una venganza contra otra familia; un pueblo dividido, etc... En realidad unos chalados muy perseverantes y nada olvidadizos. ¿A cuántos chalados les darían medallas en la Guerra Civil, aunque sólo fuera por arreglar las cuentas pendientes con tal o cual vecino?

La verdad es que entre los cuerdos los rencores también parecen muy arraigados.

Gracias por los comentarios (Porto, te haces querer), con acuerdo o con desacuerdo, por supuesto.

Un abrazo.

Bernardinas dijo...

No, no fue una chifladura. Fue algo que vuelve a suceder ahora, y no en sórdidos villorrios extremeños sino en todo el mundo civilizado, y particularmente en España: el único escarmiento posible ya es la muerte, porque, si no es la muerte, cunde el temor de que sí lo sea la respuesta al escarmiento. Las muertes agrarias y linderas llevan dentro un acto de defensa salvaje: si no lo remato, en cuanto sane me cortará el cuello. A mí eso, ahora, me suena de lo más urbano.

Y con respecto a lo otro me limito a un verso de Alonso: "¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?"

Estupenda entrada, por cierto.

Portorosa dijo...

Me lo dicen todas...

Randle dijo...

la españa negra.

Mabalot dijo...

Perdonen el retraso en contestar estos últimos comentarios. Tengo excusa; me quedé sin adsl y sin 3g, wifi y todo eso. Dos semanas o por ahí. Vodafone se lo toma con calma. Son muy atentos y se preocupan pero siempre despacio, vuelva usted mañana, etc...

Un tópico más, claro. Había muchos festivos. Una semana con festivos es una semana perdida.

En fin; agradezco mucho el comentario de Castellote.

Saludos.

Hosting y Dominios dijo...

Tienes una forma única de escribir, veo que entregas todo y lo mejor loras transmitir tus ideal al lector.