10/11/08

Librerías en Portugal

Asomarse a las librerías portuguesas podría ser asomarse un poco al interior de las cabezas de los paisanos vecinos. ¿Qué leen? ¿Qué sueñan estos? Es verdad que cada vez cuentan menos los libros, porque en el tren ya no es la única alternativa al paisaje un libro, ni antes de dormir, ni en la sala de espera del ginecólogo o el dentista. Hay otras cosas. Pero da igual; por las calles de Oporto nos ponemos muy literarios y levantamos las solapas del abrigo, como Vila-Matas, pero al momento las bajamos porque no hace nada de frío y nos sentimos un poco ridículos y dificulta la visión lateral. La que asa castañas levanta una humareda blanca, envolvente, exagerada. Alguna calle, cuando ya se hace de noche, parece una de esas calles de película que intenta recrear el Londres de finales del Diecinueve, con ese humo blanquecino que sale de las alcantarillas. Frente al Fnac la vieja con pañoleta y mandilón de cuadros de color misterioso (la unión de todos los colores) sentada en la banqueta hace magia con ese humo; las castañas embadurnadas de ceniza blanca, parecen higos. ¿Y qué pasa con las librerías? De varias que visité (librerías de novedades; laFnac, la Bertrand, alguna otra) sales con la impresión de que hay más coincidencias en las mesas de novedades de aquí y allí que diferencias. Casi los mismos libros, pero en portugués; un lector medio portugués que sólo lea novedades o lo que dicen los periódicos es muy probable que esté leyendo el mismo libro que uno español. Después hay variaciones, claro; en esas variaciones yo veo que sale ganando el portugués, por su literatura patria. Quitando esos best-sellers internacionales (el sueco que no amaba a las mujeres, O jogo do anjo…) cada lugar tiene sus, digamos, intocables, nacionales. Los Muñoz Molina, Marías, Pérez-Reverte, Millás, de Prada… que son los que se van a colocar, de alguna manera, entre los más vendidos, porque son ellos. Porque tú lo vales

Los ellos portugueses son, claro, Saramago, Lidia Jorge, que tiene nombre de señora más aburrida aún que Rosa Montero, o un tal Rodrigues dos Santos, que suena como un Zafón portugués, y por supuesto las vacas sagradas de la literatura seria, y muy seria, Miguel Torga y Lobo Antunes, este último con nueva novela entre las más vendidas. ¿De verdad se lee tanto a Lobo Antunes como parece? Está claro que a Lobo Antunes no lo lee uno con la televisión de fondo. Ahora hasta su hermano, el psiquiatra (Nuno), tenía algo colocado entre los más vendidos. Estos dos, Torga y Antonio Lobo Antunes, son los bichos raros consagrados; tan diferentes y que ocupan esa posición ya de eminencia literaria, a medio camino ambos entre el cascarrabias autista y el genio aún vivo. Bueno no, Torga ya murió. Saramago es el gran pelotazo de la cultura portuguesa; a lo Cela en España en su día con el Nobel. Pero a Saramago le duran más las pilas, como el conejo aquel del anuncio. Y siempre hay un sitio, siempre, para Fernando Pessoa. Y no sólo por lo infinito del baúl en el que guardaba sus papeles, sino porque son continúas las reediciones de sus obras. Da igual si es poesía o prosa. Pessoa ya entró en la categoría de clásico que más que leerlo se compra. A Pessoa hay que tenerlo en la estantería, señora."El banquero anarquista"parece su libro del momento. Y los clásicos; Eça de Queiroz se sigue leyendo, o al menos se encuentra en todas partes. A Eça de Queiroz lo leía mucho Torrente Ballester. En Galicia tanto se habla de hermanar y casi unir ambos países (cultural, económicamente, hasta políticamente algunos) y en cambio ni dios lee en portugués. Aquí no leen en portugués ni los portugueses, que prefieren el castellano. En Portugal se lee bastante en castellano; aquí nada en portugués.

Me traje libros pero hice sitio en la bolsa para dos autores más jóvenes de los que ya había leído algo y que están bien; uno es Gonçalo M. Tavares y el otro Jose Luis Peixoto. También están editados en castellano; uno en Mondadori y el otro en El Aleph.

Reeditados, situados en las cabeceras y mesas, veo a Dickens, veo a Faulkner ("Os ratoneiros"), Dostoievski, a Hamsun ("Fome"), y Camus.

Los autores españoles que más se ven traducidos, además del ya mencionado Zafón, son García Márquez, Cortázar, Luis Sepúlveda, Vargas Llosa. En fin. No sé qué conclusión sacar. Y Borges; cierto, mucho Borges. Vi O doutor Pasavento de Vila-Matas en la archiconocida Librería Lelo, muy bonita. La Leloe Irmaos es la catedral de las librerías, y si buscáis algún libro ir a otra, pues allí no hay casi nada. Libros de fotos y las paredes ocupadas por legajos encerrados en vitrinas que parecen el decorado de un programa de Sánchez Dragó sobre vampirismo. El suelo cruje y en las escaleras de caracol se amontonan turistas sacando fotos, y parece que lo hacen con la convicción de que al poner los pies en la calle toda la librería se hundirá como engullida por un agujero negro. 

16 comentarios:

conde-duque dijo...

Mabalot, la verdad es que me he quedado con ganas de acompañarte por la calles de Oporto, sus cosas y sus gentes. Lo entrevisto al principio y al final del post, entre la selva de nombres literarios, es genial. ¡Cuéntanoslo, please!
(A ver si se ha apoderado de ti el dichoso V-M...)
Un abrazo. Y que viva Portugal!!! (esos otros nosotros)

Mabalot dijo...

Es que es muy posible (por lo que se dice por ahí) que V-M nos espié... a lo mejor me adopta. O le dice a Herralde, que es una persona muy importante, que me adopte. O que me apadrine.

¿Quién quiere apadrinarme?

Un saúdo, irmao...

Miguel Baquero dijo...

Gonzalo M. Tavares es todo un descubrimiento. Me parece un escritor original y distinto a todo lo que se hace hoy en día. Estoy seguro de que te va a gustar. Es breve y brillante.

Me han hecho mucha gracias tus observaciones sobre la globalizaión que se extiende sobre las librerías y esa señora más aburrida que Rosa Montero. Ahí te has pasado. Pobre señora Jorge

Mabalot dijo...

Me gusta mucho, es verdad. Ya lo conocía; ya había picado. Pero es más interesante que lo que conocía de su famosa serie O Bairro, que también me gusta mucho.

Si acaso, pensaba que "Biblioteca" era otra cosa. Sí, es distinto a lo que se hace hoy en día.

Como decía Siniestro Total; Menos mal que nos queda Portugal.

conde-duque dijo...

Pues entonces un saludo a don Enrique. Sepa Ud. que se le quiere mucho por aquí, como dijo Montaigne que dijo Demóstenes (o algo así).
Maba, yo creo que el único padrino bueno es el padrino muerto, o sea san Solana. Si todavía hubiese un Vito Corleone, pero me temo que ya no existen.

Mabalot dijo...

Va a ser que sí. Y los Vito Corleone sí que existen; esos sí que son de verdad. Que se lo pregunten a Saviano. Yo creo que los mafiosos de antes leían menos; eso de cabrearse por un libro.

conde-duque dijo...

Hala, ¿cómo puedes comparar a los carniceros de la Camorra napolitana con el irónico y sutil don Vito Corleone? ¡¡Blasfemia!!

Mabalot dijo...

Bueno, hombre, el negocio es el mismo (los desechos sólidos, como diría Tony Soprano), ¿no? La elegancia, qué duda cabe, no tendrá ni punto de comparación.

M. dijo...

Suscribo la indignación del Conde.

You have a mail, por otro lado.

Mabalot dijo...

Te acabo de contestar, Jabois. Pero; ¿dónde estás?

M. dijo...

Estoy mañana (¡mañana!) en Santiago. Tienes otro.

M. dijo...

Perdona, ya encontré tu dirección buena de Gmail: ahí lo tienes. Abrazos!

conde-duque dijo...

Que lo paséis bien. Tomaos unos albariños a mi salud... Brindo con vosotros por la inminente estación violenta de Jabois, que tiene muy buena pinta!!!!
Un abrazo.

M. dijo...

Jajaja, pues es lo mejor que tiene: la pinta!

Juan Domingo dijo...

Además de Torga (imperecedero) yo me quedo con Jose Luis Peixoto, del que te recomiendo, si no lo has leído, 'Te me moriste' traducido el poeta y profesor Antonio Sáez Delgado y que publicó la Editora Regional de Extremadura en 2004. A eso a es lo que se puede llamar, creo que sin exageración, una pequeña obra maestra.
Saludos.

Mabalot dijo...

Ah, Juan. Sí, leí a Peixoto y me gusta. tengo ganas de pillar "Una casa en la oscuridad". Tiene buena pinta, en El Aleph. Y el que me recomiendas, que lo buscaré.

Saludos.