1/9/07

Cousas

Si fuese autor escribiría una pieza en dos actos. La obrita duraría diez minutos, nada más, menos de lo que tarda uno en firmar con el pulso tembloroso una hipoteca a cuarenta años.

Acto primero. Se levanta el telón y aparece un escenario aldeano, o urbano, da igual; o mejor, una ciudad dormitorio. Encima de un caballito de plástico un niño de dos años se balancea. Alrededor del niño hay una mujer joven con cara de angustia y un hombre con las manos en el bolsillo mirando fijamente al caballito, que se mueve despreocupado, como un idiota, con los ojos muy abiertos y alucinados. La mujer se lamenta, muy nerviosa; faltan unos días para que se acaben las vacaciones y la Xunta les cerró la guardería en septiembre. El hombre sopla mucho y no dice nada, las piernas le caminan de aquí para allá y gira sobre sí mismo como una peonza. La mujer le recrimina, un poco desesperada, no poder contratar a una alguien para que se quede con Miguelito, y menos por tres semanas, y el hombre piensa y da más vueltas sobre sí mismo, pasándose mucho las manos por el pelo. En estos momentos los del patio de butacas empiezan a reír. El hombre y la mujer discuten, dicen cosas terribles que hacen gracia, que qué vamos a hacer ahora, que la Xunta nos cerró la guardería, no puedo dejar de trabajar, desculpen as molestias, nos dijeron, por carta, tan panchos, Igualdade e Benestar Social, si serán cabrones, qué vamos a hacer... Las lamentaciones deben tener una gracia grotesca, para que estallen de risa los del patio, ante estas personas palurdas y pobretonas a los que la Xunta les cerró en septiembre la guardería sin darles una alternativa, como si eso fuese el fin del mundo. Cuando se harten de reír los del patio de butacas se bajará el telón.

Segundo acto. Se levanta el telón y aparece un estrado elegante, adornado con mucho gusto. Encima de una mesa de madera maciza muy rústica hay unas tazas de café, vasos con zumo de naranja, tostadas con aceite de oliva, leche de soja en una jarrita y otros manjares matutinos y saludables. El hombre lee el periódico con el ceño fruncido, se rasca la barbita distraído y se lamenta de algo que lee en el periódico y que parece le conmociona. Cuando ya no aguanta más lo comenta el alto; los hijos y la mujer notan un tono tembloroso, entre iracundo y emocionado, en su voz. Es posible que los niños de las guarderías de la Xunta, de Su Xunta (recién llamadas Galescolas) no aprendan el himno gallego, es posible que la Consellería de Educación no permita a Vicepresidencia, Igualdade e Benestar Social que se cante la sagrada tonada en las guarderías. É terríbel, dice, nin agora que os nosos mandan vaíse poder ensinar o Himno ós rapaces. Todos se lamentan en extremo; el hijo más pequeño rompe a llorar, papá non queren ó país, y la madre, muy apenada y decepcionada "cos iñorantes, e feros e duros, imbéciles e oscuros", que no les entienden, intenta consolarlo. El mayor reprime las lágrimas, imitando a su padre. Los del gallinero se parten de risa, se tiran por los suelos, se golpean las espaldas entre lágrimas y espasmos, porque los actores exageran sus lamentaciones y elevan mucho las manos al aire entre sorbo y sorbo de leche de soja, y además están fumados y borrachos y no creen en nada, como las bestias del campo. Los del escenario van diciendo las mismas tonterías que dijeron los desesperados del acto anterior delante del niño del caballito, chorradas que hacen reír, porque que en las guarderías (de 0 a 3 años) los niños no balbuceen el himno gallego no es para tanto. Cuando los del patio se harten de reír se bajará el telón. Si no es así que se quede abierto para siempre, o al menos hasta que lleguen las próximas elecciones.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajaja, què bueno...
Conde.

Mabalot dijo...

Gracias. Menos que los del psdeg le dijeron que se dejase de jilipolleces, que si no ya veo a los críos con la mano en el pecho cantando nazón de breogán, de breogán...

Sebastián Puig dijo...

Qué bueno, mabalot, qué irónica y elegante mala leche destilas cuando te pones afilado. Un abrazo.

Anónimo dijo...

¡Muy bueno, Mabalot!

Anónimo dijo...

¿Y no se podría escribir otra buena obra dramática ambientada en la tragedia del pazo de Meirás? brrrrr

Mabalot dijo...

Es tan descaradamente berlanguiano el asunto. Sólo imaginar los detalles ya me río solo, los Franco persignándose dentro, los funcionarios llamando a la puerta...

Portarosa dijo...

Bien. Menos mal, sí.