22/2/07

Estos días grises de mierda


¡Ah, cuando yo era niño
soñaba con los héroes de la Iliada!

Antonio Machado
Se levanta uno con el pie que no es, como un paso de baile mal dado, y ya tenemos el día cruzado, esquivo; queremos alcanzarlo, subirnos a él, pero corre demasiado y nos quedamos con medio cuerpo fuera, a la pata coja brincando colgados por una mano de este tranvía, cagándonos en todos los santos, en los menos importantes y menos rencorosos, por si acaso.

En días así, en los que el café sabe a mantequilla y la mantequilla a nada y la nada siempre huele a mierda, suele uno acordarse de cosas extrañas, que habíamos dejado de recordar, más que olvidar, y que aparecen de repente. Yo me acordé antes de algo que me pasó a los catorce años (no es la pérdida de la virginidad, estaba demasiado ocupado haciéndome pajas). Tenía unos gustos musicales tan vulgares como cualquiera de mis compañeros, y los seguí teniendo más o menos, pero encontré de aquella, no recuerdo cómo, un vinilo trasteado en el que apenas se leía Richard Strauss-Four Last Songs. Como era (soy) tan ignorante ni siquiera estaba al tanto de que ese Strauss no era el mismo que el de los valses vieneses horribles, de esos grandes salones con lámparas como montañas que nunca se caían sobre las parejas de cajita de música.

Y con esas cuatro últimas canciones, compuestas por Straus poco antes de morir, me retiré del mundanal mundo a escuchar una y otra vez aquel trozo de alma (¡Baja eso que me vas a volver loca!, decía mi madre); troné a mi familia con aquella voz estremecedora y desconocida; la soprano mecida por una música de orquesta (nada más melancólico) y un mar de huevos fritos a medio hacer, pues tal era el deterioro del vinilo. Nunca supe quién cantaba ni cual era la orquesta; lo que es una pena porque no encontré una versión mejor, aún sin tonada de huevos fritos.

"Oh, inmensa y dulce paz,
tan profunda en la puesta de sol,
qué fatigados estamos por haber caminado.
¿Será esta, entonces, la muerte?"

Al escucharlas me acordé, hoy todo va por el mismo barranco, de los últimos días de Antonio Machado. Pasa la frontera con su madre y otros intelectuales el 27 de enero; Barcelona cayó el 26. Todo está pérdido, 64 años, viejo, más que viejo, decrépito, como un mueble corroído a machetazos, un mueble que se va a morir de asco y pena el 22 de febrero, hoy, hace 68 años, en el pueblo francés de Collioure. La foto de arriba es la última foto que le sacan vivo (Corpus Barga, creo). De muerto hay algunas, en la cama de la pensión, envuelto en la bandera republicana.

Un tío bien nacido, como pocos, como ninguno.
"En España lo mejor es el pueblo. Por eso la heroica y abnegada defensa de Madrid, que ha asombrado al mundo, a mí me conmueve, pero no me sorprende. Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos –nuestros barinas– invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva. En España, no hay modo de ser persona bien nacida sin amar al pueblo. La demofilia es entre nosotros un deber elementalísimo de gratitud". (1937, Hora de España)
El 98 se muere con la guerra civil; la mejor generación de escritores en muchísimo tiempo de la literatura castellana se va al garete por haches o por bes alrededor de esos años, entre el 36 y el 39. Los hunos y los hotros se encargan de limpiar todo. Hasta Baroja y Azorín se mueren, solo queda de ellos la costra, el envoltorio; lo de dentro se les muere con el exilio, exiguo exilio, pero exilio, aunque de ida y vuelta. Unamuno se apaga en el 36 al lado de la chimenenea, Valle con su cáncer se va al otro barrio.

Antes de morir Machado escribe un último verso.
Estos días azules y este sol de la infancia
Así, sin punto final.

Renee Fleming canta la tercera canción de Richard Strauss' 'BEIM SCHLAFENGEHEN '.
Luzerene, 2004. Conductor: Claudio Abbado



11 comentarios:

conde-duque dijo...

¡¡Buenísimo, Mabalot!! Un aplauso.

Portorosa dijo...

Qué maravilla de post, Mabalot. Me uno al aplauso, merecidísimo.

¡Qué bien, todo, de principio a fin! (Y qué cara, el pobre Machado; ni siquiera lo reconocía.)

Un abrazo.

Juan Domingo dijo...

Ese último verso, que encuentran en un bolsillo de su abrigo, alimenta y hace crecer aún más su figura humana, de 'santo laico'. Qué oportuno tu homenaje a Machado, Mabalot. Un abrazo.

Juan Domingo dijo...

Esas palabras de Machado, Mabalot, me acompañaron durante años. Y perdón por la cita pero hace unos meses también las incluí en un post de mi blog. Por si tienes curiosidad:
http://blogs.hoy.es/index.php?s=%22la+compra+con+su+sangre%22&submit=Buscar&blog=397

Mabalot dijo...

Su post me gustó mucho, don Juan.Y esas palabras nos vienen muy bien ahora, aunque creo que a quienes de verdad les haría bien recordarlas no leen a Machado ni se acuerdan de lo que dijo o dejó de decir.
"En los trances duros, los señoritos –nuestros barinas– invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva."
Si hubo o hay una tercera España Machado es, para mí, esa tercera España. Esto yo qué sé; es hablar por hablar, no tengo ni idea. Lo que sí, me jode que las patrias las sufran siempre los de a pie y no se la metan por el culo los de los coches oficiales.
En Santiago es casi imposible no encontrarse con uno a cada paso; una ciudad tan pequeña atestada de caravanas de audis. Muerte natural en Santiago es morir atropellado por un coche oficial.

Gracias a todos; Conde, Portorosa, y don Juan.

D. de Rayuela dijo...

Si la entrada ya era buena -está escrita con unas cuantas vísceras, no sólo con el corazón-, el remate de tu comentario, lo de los coches oficiales, le pone un punto de ironía al entusiamo inicial que vuelven memorable el conjunto.
Mi más sincera felicitación.

Mabalot dijo...

Gracias, D.de Rayuela, lo que sí me gusta es tenerle por aquí. Un saludo.

la luz tenue dijo...

Una preciosidad. Qué bien leer algo así.
Si tengo que elegir, me quedo con la evocación del primer párrafo y con la imagen de "el mar de huevos fritos " del deterioro del vinilo.
Un saludo.

Mabalot dijo...

Gracias, Luz tenue.

Rr dijo...

...umm yo también empecé a escuchar las 4 Últimas Canciones hace tiempo, aunque no tan temprano como usted. Mi primera audición fue la de Karajan con la Janowitz, y después de eso, ninguna otra grabación me ha dejado satisfecho (y eso que no le tengo especial devoción al Karajan)...

Un post excelente. Me asombro de mí mismo al verme volver sobre este blog tan "literario". Lo que usted dice lo dice con dos dedos de frente.

Gracias

Mabalot dijo...

Gracias, Rrose.