5/12/06

Esperando a Beckett


Sigo con Bonells. Ayer dejaba una entrevista colgada aquí, de este señor. El que no la haya leído, antes de seguir, puede si quiere echarle un vistazo. Hoy pasé por una librería a preguntar por un libro que tenía encargado: no había llegado. En vez de apechugar con la frustración, que es algo así como ese reflujo ácido y algo corrosivo que sube del estómago hasta la garganta cuando no hacemos bien la digestión, pues pregunté por este autor, Jordi Bonells, editado en España (catalán exiliado en Francia que escribe en francés) por la editorial Funambulista.

Tenían “
Esperando a Beckett”. Así que me lo llevé. Lo leí en dos horas, o menos, con calma, saboreándolo; es corto. Me da una pereza resumir los libros; me gustaría que el lector ya supiese de qué hablo y partiésemos de eso. No tiene tampoco mucho qué resumir; es una especie de autobiografía tematizada; una educación sentimental literaria. Un adolescente de una familia obrera en la Barcelona de los años sesenta, que se queda deslumbrado por la figura literaria de Beckett. Es la historia de un desarraigo; qué quiero decir con este tópico de contraportada; pues, que el chaval está hasta los huevos de Barcelona, de los fachas y de los intelectuales progres que se lo pasan pipa luchando contra Franco. Destinado a ser un mierdecilla no se conforma.
“A menudo me he preguntado por qué me marché definitivamente de Barcelona. Mi respuesta nunca ha variado: para no desaparecer. En Barcelona era un extranjero, absoluto, total. O me sentía como tal, lo que para el caso viene a ser lo mismo. Era muy sencillo: me sentía fuera del mundo.”
Su vía de escape es la cultura; la Cultura, si queréis. Se dijo; yo voy a ser como ellos. Ellos tienen la cultura; yo voy a ser cultura, voy a escribir. Beckett, digamos, es el mesías, el que le muestra su propia condición de mierdecilla; descubre la espera, y aunque tampoco sabe qué es Godot, qué se espera, qué esperaba él, no importa, sabe que no es tanto lo que quiere sino lo que no quiere, y es lo contrario de lo que vive, lo contrario de lo que es. No está abajo; está fuera. No cuenta; su existencia es invisible. Y por eso escapa a París, para no desaparecer.

Tenía razón; ahora aparece, ahora existe. Si no se hubiese ido ahora sería un invisible.
Nada de lo suyo existiría; nada de esos años que él conoció existiría. O existiría de otra forma. De la forma de otro.
Es esa élite la que siempre cuenta lo ocurrido, la que recuerda, la que dice quién ha sido actor de la historia y quién no. Solo ella. El testimonio de lo sucedido es siempre el suyo. Los demás o permanecen mudos o la imitan.”
Qué curioso, tengo un recorte del Babelia de hace dos sábados pegado en el corcho, ahí detrás del ordenador. Desde ese recorte me mira con cara de boba Mª del Mar Bonet; sale en un trocito de página, a razón de la poesía cantada. Querían recuperar la lengua catalana para la música, qué bien. Eran “épocas intensas en creatividad, pero también peligrosas”, agrega el periodista. Ella lo suelta:
Se empezaba entonces a ver el final del franquismo. Yo era una adolescente y no pensaba en el peligro, pese a que me detuvieron dos veces. Todo era muy excitante, íbamos a contracorriente. La sociedad apretaba para que llegasen las libertades: Como joven, me lo pasé genial”.
Claro, era eso. Y le di tantas vueltas a las frases de esta boba. Y a veces la miraba desde la silla de oficina con ruedas, ahí en el corcho, clavada, y me entraban unas ganas rabiosas de empezar a girar sobre mi mismo con la silla, como un minusválido que se ha vuelto majareta. Y hoy al leer esto vi la luz: aparecen en escena los llamados intelectuales, la élite de la que hablaba Bonells:
“Es terrible ser lo que uno desprecia. Y más terrible aún es llegar a serlo. Apechugo con ello, sin dejar de despreciarles. ¡No faltaría más! En esto, soy un marxista-leninista de base. Ceporro a más no poder. A decir verdad, cuando se miran los momentos clave de la historia, la actitud de los intelectuales ha sido a menudo vergonzosa, cuando no deleznable. La mayoría son, como dicen los franceses unos couille molles (acojonados).” [...] “O durante el franquismo, la [actitud] de los niños de papá de Tres Torres, Sarriá, Pedralbes o la Bonanova, que con el paso del tiempo se han convertido en fuente legitimadora de la miseria de una época, en la voz cantante de la memoria, llegando a afirmar incluso que dicho periodo fue la mar de divertido y que ellos se lo pasaron bomba, algo de lo que no dudo en absoluto.”
Es solo una inocencia, el pedir peras a los olmos. Pero, ¿quién no es un poco inocente?, al menos por momentos.
“Se que no está bien mostrar encono y resentimiento. Pero un poquito desahoga.”

7 comentarios:

conde-duque dijo...

Está definiendo a la autoproclamada "gauche divine", ¿no?
Mabalot, me estoy poniendo al día en tus últimos posts; muy interesantes, como siempre. Aún no he leído a Emmanuel Bove, pero voy a hacerlo en breve... Cierto: ¡Viva Pre-Textos!

Mabalot dijo...

Hombre, qué alegría, conde-duque, por aquí otra vez. Se echaban de menos tus comentarios; parece como si se quedaran cojos los post sin ellos. Sí, la "gauche divine", y parece que la tuvo negra con ellos; el caso es que no fue aceptado nunca; la prueba es que se tuvo que largar a Francia. Dice; yo quería que anagrama me diera coba, pero no quisieron. Allá ellos.
Y sí; Viva Pre-textos! Son una maravilla..

m dijo...

Un testigo: Vázquez Montalbán en Triunfo, allá en los setenta, hace un retrato robot de la gauche divine:

http://www.vespito.net/mvm/gauche.html

En general, los movimientos de ese estilo siempre me han levantado una tímida repugnancia. En el ‘estar’ literario admiro a los Pynchon, Salinger y por ahí... No sé qué tiene la gente en contra de los que se autoimponen esa suerte de severa reclusión y tampoco esa torpe acusación a los intelectuales de encerrarse en sus burbujas. ¿En qué burbujas se propone que estén? ¿En la televisión, en la Lecturas, en las presentaciones de los libros de sus amigos contestándole a una mema del Tomate? Tal y como lo cuenta Montalbán, de ese paripé dorado de la gauche divine, de la que sólo he leído y no vivido, queda al final una revolución estética de poso entre lo grotesco y lo ridículo. Y un ramillete de marginales que bajaron hartos la testuz y cruzaron los Pirineros.

Mabalot, esa frase de Bonet: “Todo era muy excitante, íbamos a contracorriente. La sociedad apretaba para que llegasen las libertades: Como joven, me lo pasé genial”. Qué obscenidad. ¿Lo dirá por sus compañeros de lucha que sufrieron descargas eléctricas en los huevos y en las tetas, que pasaron en la cárcel su juventud o que, directamente, murieron a garrote vil? Todo muy excitante y genial. Los mejores años, aquellos. No volverán. ¡Nunca volveremos a ser jóvenes!, parece recitarnos Bonet tragándose las lágrimas. Madre mía.

Mabalot dijo...

Un poco quedarse en la gauche divine es traicionar lo que comentaba Bonells en su libro; mea culpa; sí, es evidente que en el post el tiro apunta a ese clan, por la Bonet, de supuesta izquierda antifranquista que se lo pasó bomba (extiéndase eso a toda españa, no solo a cataluña).
Pero Bonells amplía las miras; es entonces una especie de odio de clase, o un odio de clase sin más.
"Élite, sí. Poco importaba que unos fueran franquistas y otros anti-franquistas, o que se dijeran tales, empresarios, intelectuales o pasteleros, catalanistas, españolistas, o ambas a la vez, gordos o flacos. A pesar de sus diferencias, formaban un clan, con la solidariedad espontánea que cohesiona a sus miembros y que les superaba como individuos..." Entonces, al que no pertenece de nacimiento a la élite (la gauche divine proviene de ese clan, forma ese clan)solo le queda, según Bonells, o callarse o querer formar parte de la élite, y para ello imitarla en las formas.
A mi me suena un poco todo esto, Manuel, a como se cuece la literatura por galicia; solo que aquí la gauche divine enxebre domina el cotarro de forma mucho más uniforme. Y ese artículo sobre el último premio xerais y Álvarez Rabo tiene que ver con todo esto.
Lara o Herralde, monta tanto, tanto monta...

m dijo...

La literatura en Galicia... No sé muy bien cómo funciona aquí el mundo editorial y quién publica a quièn y por qué, porque yo, en esencia, soy un desentendido. Pero no de esto solo, ¿eh?, sino de todo. El chico que ganó el Xerais trabajó conmigo, le tengo aprecio y le han dado por todos los sitios, quizás porque ganar un premio de esa enjundia tan joven conlleva unas bofetadas paternales, o quizás porque la novela no sea todo lo buena (la ha leído algún amigo y no le ha gustado) que tendría que haber sido. Que tuviese el descaro y el atrevimiento de decir que sus influencias son Nick Hornby, Sr Chinarro y Álvarez Rabo merece mi respeto.

Quizás hay círculos, camadas, colegas: quizás se mueven por intereses, gustos, influencias, a veces explícitamente agrupados (bravú). Yo lo imagino por las ojeadas que le echo a los portales de internet, a la opinión de los periódicos, a los suplementos de cultura, pero nunca he ido más allá porque es un mundo ajeno, y tengo la ventaja de estar en Pontevedra, donde apenas hay movimiento, publicar aquí en castellano y, por tanto, ser leído por muy poca gente. Tengo la intuición de que ahora estaba el gallinero nacionalista light (el duro jamás lo consentiría) un poco alborotado por el desembarco de El País y su captación de columnistas: me ha parecido ver la firma de alguien remotamente conocido en alguna, y luego están Rivas, Reixa y Toro, que son un poco la santa trinidad de la cultura gallega. De Reixa no tengo conocimiento, Rivas me parece un escritor maravilloso (leo precisamente ahora Os libros arden mal), y sobre De Toro te cuento luego una anécdota. Puedo decirte que los tres han hechos esfuerzos admirables por la cultura de este país, y por el fomento de una lengua históricamente atrasada como el gallego: siempre han estado ahí, y eso les honra.

Sí te diré algo más. Aquí hay una identificación política con el idioma que tuvo una perfecta razón de ser hace veinte años y que ahora debería diluirse en aras de la proclamadísima “normalización”. Porque hay un emperramiento continuo en tratar al escritor de lengua gallega no como escritor, sino como activista, y a veces al escritor no le da la gana de activar nada, y en todo caso bastante activa utilizando una lengua que necesita de él, de muchos como él, y de lectores como nosotros. Entonces, lo que ocurre es que al utilizar una u otra lengua te sellan, como a las vacas. Y se parte muchas veces de ese prejuicio. Ahora no tanto (ahora no nada), pero con 22 años yo era muy pro BNG (más por repugnancia a la asquerosa España de Aznar que otra cosa: a mí me gusta, con sus defectos, la España de la izquierda -pero NO la oficial, la de Serrat, Ana Belén, Gabilondo y compañìa, por Dios; yo quiero la izquierda crítica) y de hecho lo sigo votando con entusiasmo en mi ciudad, porque lo están haciendo maravillosamente y además el alcalde me parece un tipo cojonudo, con sus salidas de tiesto, como todo Dios. Pero mis arengas las escribía en castellano, y para unos pocos talibanes era un enemigo que decía defender Galicia pero sepultaba su idioma (su Historia, su razón de ser). Y mi educación (literaria, sentimental) se hizo en castellano, y es tarde para cambiarla, porque a los veinte años uno no puede volver atrás y reescribirlo (¡reelerlo!) todo.

Yo creo que esa identificación, que ya se está empezando a perder, le hace daño a la literatura gallega, e imagino que le hace daño a los propios escritores que no vivan en la eterna lucha de salvar al país con cada novela. Sí hay editoriales específicas que aluden al compromiso nacional, pero Xerais y Galaxia miran el mercado, no miran el ideario personal de cada uno, que por lo demás debería ser privado salvo deseo del autor.

Quienes mandan sí lo sé, y los he tratado por mi oficio, y no parecen conspiradores ni ‘laras’ ni ‘herraldes’, más que nada porque el mercado tampoco es el mismo. Y hay un despertar bonito de autores noveles que ya aspiran a publicar en gallego. Y eso es muy bueno. Pero no sé cuáles son sus oportunidades y a qué obedece, además de la calidad, los criterios para que publiquen. También sé que desgraciadamente no se conoce en España, al menos lo suficiente, la obra de gente como Vázquez Pintor o Luis Rei, que son dos escritores de primerísimo nivel. Quizás con el tiempo.

La anécdota:

Hace ya unos meses entrevisté a un autor gallego de prestigio (que no es evidentemente ninguno de los citados), y al apagar la grabadora le pregunté, por si acaso era yo el loco, qué le parecía Suso de Toro. Dijo: “Ten un problema: non sabe escribir”.

Saludos, y perdona el coñazo.

Mabalot dijo...

Bueno, esto es una gozada. Con comentarios como los tuyos ya no me hace falta salir de aquí para leer con gusto. Pero me mosquea una cosa, Manuel; estoy demasiado de acuerdo con tu comentario anterior. Quizá se deba a un cúmulo de causalidades vitales, como que los dos somos de Pontevedra y más o menos de la misma hornada, o simplemente que ya somos todos iguales o nos han comido el tarro en el colegio. No creo; o seguro que alguna borrachera deshizo lo comido.
Pero alguna cosa te comento:

-Empiezo por el final: Suso de Toro; la verdad es que se le dio mucha caña por ese mismo tema; no sé si conoces un artículo de JM Prada en el que le da palos a un artículo de Suso, que te mondas, pero claro, en ABC le dan caña por politiqueo puro, lo de Zapatero y tal, su autor de cabecera. A mi Suso de Toro me parece, pues sí, bastante malote. Pero escribe un montón (eso es una cualidad en un escritor) y es muy vendedor; mete la cabeza dónde haga falta. No es malo esto; cada uno mira por lo suyo.Pero es un poco baras, y lo peor, para él, es que sus novelas son muy malas. Yo lo veo como una especie de Juan Valera de ahora, gallego. A ver quién va a leerlo dentro de diez años; ni su familia. Pero creo que es buen tipo, y políticamente suele ser bastante razonable y bienintencionado.
-A Ameixeiras yo no lo leí, pero me alegro por él. Lo que pasa es que el Xerais es un Planeta gallego, me temo. Los premios van a acabar explotando. O deberían; aunque se siguen vendiendo como churros.
-La lengua; pues te digo una cosa que ya sabes: la lengua no es inocente; escribir en una u otra lengua NO es inocente, aunque si todo fuese normal debería ser inocente; simplemente una herramienta del escritor, o LA herramienta del escritor. Escribe en gallego porque se intenta recuperar la lengua; esto lo llevo oyendo toda la vida, y la literatura en gallego es la historia de una reivindicación, casi a espaldas del mundo real de la literatura en otros lugares, como si dijésemos; por ahora no podemos ser como los otros; primero hay que acostumbrar al pueblo a la lengua gallega y después hablamos de literatura. Esto, tu lo sabes, es así. Es la literatura/propaganda; a mi me da igual lo que leas con tal de que leas en este idioma; la calidad después.
No es que te sellen; ellos se sellan. Aquí, casi absolutamente, aún ahora, escribir en gallego es ser nacionalista. Menos quizá con el tema últimamente de Suso de Toro y Touriño. Pero yo creo que es el propio escritor gallego el que se buscó ese papel de activista; el que habla más de política y problemas sociales que de literatura, como si hablar de literatura fuese una frivolidad. No sé, quizá tenemos suerte de tener unos tipos así, pero no me acaba de convencer. Sobre todo esta homogeneidad de ciudadanos intelectuales comprometidos y que viven un poco en una burbuja (nadie habla como escriben ellos los diálogos); y no sé si a larga le están haciendo un favor a la literatura gallega, o como dices tú la están dañando. Es cosa de pensarlo, y es sociología, y es opinión, que es como nada.
Sí, Manuel, me pasa lo mismo con el idioma. En tu caso es algo más profesional, vives de tus artículos. Uno no puede releerlo todo, en otro idioma. Claro que leí muchísimo en gallego, y sigo haciéndolo, sobre todo releyendo lo que me gustaba, y hay cosas cojonudas, pero la verdad es que como tradición literaria la cosa no llega. Y además, en mi caso, no puedo ni quiero evitar sentirme identificado con mis autores favoritos en castellano; la generación del 98 etc... los leí como un descosido cuando incluso yo también me sentía cómodo con el papel del nacionalismo aquí. Hacía falta algo; el letargo caciquil daba asco. Te sorprenderías de la de gente que vota al BNG no siendo nacionalista, o que votaba. En POntevedra gana el alcalde, y sí, son muy divertidas esas salidas de tiesto en un sitio como Pontevedra.
Bueno, que la situación con el idioma no está normalizada, como nunca lo estará, porque es imposible que la balanza esté nunca equilibrada, creo, o se inclina a un lado o a otro, pues habrá gente que te critique por no usar el gallego, e incluso habrá gente que te critique llamándote galleguista o tratar ciertos temas de cierta manera; así que no te va quedar más remedio que seguir en tus trece, haciendo lo que te de la santa gana.

Un saludo, amigo, y gracias por tus comentarios.

m dijo...

Jeje, sí leí lo de Juan Manuel de Prada (un tipo, por lo demás, cargante, cargante, cargante), y hubo un portal de internet que se tomó muy a pecho la carta de Prada y la entendió al revés. Tituló ese portal: “De Prada ataca a Zarzalejos por manipular una carta de Suso de Toro”. Mejor es cuando disecciona sus artículos Arcadi: menuda caña le mete. La afirmación ésa de Zapatero haciéndolo amigo y escritor de cabecera le llenó de orgullo, por lo que se desprende sus blandos, pesados y estériles artículos, pero creo que le hizo más daño del que piensa: no por la caverna derechista de Madrid, de la cual es un orgullo estar en la diana, sino por la izquierda nacionalista (nacionalista de verdad) que le mira ahora con estupor.

Dos cosas con las que no estoy de acuerdo.

“Escribe un montón, y eso es una cualidad”. Si no sabes escribir, es el infierno.

“Sobre todo esta homogeneidad de ciudadanos intelectuales comprometidos y que viven un poco en una burbuja (nadie habla como escriben ellos los diálogos”. Depende de lo que se busque ahí en la narración. A mí me gusta muchas veces escuchar en un libro el lenguaje que no escucho en la calle. Es un gusto mío, pero ya digo que me da exactamente igual que sean irreales los diálogos y los personajes si la historia me interesa y está bien contada. Y a veces incluso lo prefiero. Como también al tipo subido a su torre de marfil que no dé el coñazo cada dos por tres impartiendo lecciones de todo. Que haga libros, que los publique y que no moleste. Hay una excepción: Fernando Savater. Savater si quiere puede entrar hasta en Gran Hermano, que lo veré.

Es un placer conversar contigo. Saludos.