10/11/07

El poder de la literatura

Y qué libro es ese, me pregunta la vecina, quizá atraída por los colores, como esos abejorros que le persiguen a uno si paseamos por el campo con una camiseta amarilla. Es esta señora muy aficionada a las excursiones del Inserso y siempre parece buscar nuevas formas de invertir su tiempo, interesándose por cualquier cosa, al acecho de pasatiempos ajenos. Es meter la llave en la cerradura del portal y aparecer ella, como quien no quiere la cosa, riéndose sola y contándome cosas que no entiendo. Al principio no me resignaba a perderme lo que contaba, pero ahora ya soplo cuando me acorrala. No tiene piedad, aunque por lo menos tiene una risa contagiosa. Le explico lo del libro; es una autor norteamericano al que se le ocurrían cosas muy simpáticas, y estaba un poco majara, la verdad. Mira el libro muy fijamente. A ver, a ver, de qué va, me dice. No puedo resistirme, le leo el texto del dorso:

A mediados del siglo xxi, el gobierno de los EUAE (Estados Unidos de América y Europa) es un fraude, y su presidente, un androide; queda un solo psicoanalista sobre la faz de la Tierra, plagada de enfermos mentales, y la humanidad ha sufrido una regresión evolutiva que ha originado una nueva raza de neandertales. Por este inquietante panorama desfilan personajes tan insólitos como un pianista... (Simulacra, de P.K. Dick, ediciones Minotauro)

Asiente mientras leo, señala el libro afirmando con la cabeza pero no dice nada. Es como si se quedara sin palabras. Dice algo de no se qué al fuego y se mete dentro, casi sin despedirse. Tengo ganas de levantar los brazos y saltar como Rocky Balboa, me siento bien. Que digan después que los libros no sirven para nada.

5 comentarios:

AAOIUE dijo...

Salve, Mabalot. Hasta podrían titularse los libros en función de ese nuevo uso. Lo mismo que hay libros para la decoración, podrían hacerse libros para quitarse de encima a la gente. Tuve que dejar de estudiar griego en el metro porque atraía abejorros, moscones y lagartos, y luego esa gente de mal vivir que pone en duda la utilidad del griego. Un día que estuve hojeando un tratado de cirugía urológica con unos grabados muy bonitos, al levantar la cabeza vi un montón de ojos que me miraban raro y desaprobadoramente.

Cerillo dijo...

Es que esto de andar con libros es de un exhibicionismo radical. Decía un homínido de estos que deambulan por los pirineos, que las mujeres deberían tener una cola bien visible para así saber a que atenerse, algo quemado por los chascos recibidos, seguro que con todo merecimiento, en sus intentos de ligar. Si todo dios fuera con un libro, tendríamos pistas que evitarían más de un desencuentro. También los podríamos usar para mostrar un estado de ánimo, crear un código de señales nuevas para optimizar el trato.

Portorosa dijo...

Dios mío, lo que pensará y contará de ti. Ya date por loco declarado.

Un abrazo.

conde-duque dijo...

Yo a una vecina muy cotilla y pesada que no hacía más que preguntarme qué hacía, qué estudiaba o en qué trabajaba, le dije un día que estaba estudiando para astronauta. Se quedó flipadísima... y no me volvió a preguntar.

Mabalot dijo...

Qué bueno, para astronauta. Un poco sí, ¿no?... Un poco astronautas somos todos nosotros.

Sí, señor Cerillo, no se puede andar por ahí con libros, que piensan mal de uno, aunque aquí en Santiago están tan acostumbrados (los estudiantes pasean mucho los libros) que apenas se percatan, o le rejuvenecen a uno.
He sido un lector, soy un lector, poco dado a sacar los libros a pasear. En el bolsillo, si acaso, como animalitos escondidos, animalitos prohibidos.

No sé; tiendo a hacer contagioso mi entusiasmo por los libros, no sé si en este caso funcionará. El tratado de cirugía urológica es una putada para el que esté a tu lado. YO me desmayo, si no estuviese tan ocupado sintiendo en toda la uretra las fotos tan chulas que debía tener la cosa. Provocadora.

(Por cierto, intento clasificar las entradas con esto de las etiquetas, pero soy tan perezoso para rebautizar las entradas anteriores que ahora mismo no sirve para nada ese apartado de la derecha que pone; Carpetas.)

Abrazos...